La industria del alcohol sin alcohol es una tendencia que va viento en popa

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La industria del alcohol sin alcohol es una tendencia que va viento en popa

“La tendencia de beber sin alcohol llegó para quedarse. La gente es cada vez más consciente sobre cómo bebe y está abierta con naturalidad a la oferta de bebidas sin alcohol. Además, la industria y los bartenders cuentan con más opciones para el consumidor abstemio o para aquellos que quieren tomarse un tiempo lejos del alcohol. La ‘Non-alc Category’ está creciendo gracias a la demanda y no veo que pare; al contrario, su crecimiento será exponencial.”

Danielle Tatarin, Las Animas Botica.
Danielle Tatarin

Reducir el consumo de alcohol tenía que ser el siguiente paso para la actual revolución de bienestar que los consumidores tanto proclaman. En inglés lo llaman “sober curious” y consiste básicamente en la decisión de beber menos o absolutamente nada y exhibir la abstinencia con orgullo —de preferencia en redes sociales—. Las empresas y la industria del alcohol apuestan a que la sobriedad se convierta en un mercado nuevo con un futuro muy prometedor, al grado de fomentar un hábito y una nueva costumbre de beber. 

Todos tienen una relación con el alcohol, ese lubricante social que la gente consume o simplemente rechaza cuando se presenta la ocasión. Entre estos dos puntos, la industria del alcohol está marcando un puente de convergencia en el cual la satisfacción de pedir un coctel puede cumplir con los deseos de ambos extremos. ¿Cuál sería el punto de tener un coctel sin alcohol si no es tan divertido ni rico como un coctel normal? Por varias razones —unas más complejas que otras— la gente está disminuyendo su consumo de alcohol, pero ¿dejar de socializar? Es menos probable. 

El alcohol no se irá a ningún lado, pero eso sí: los estándares de consumo se elevan en todos los sentidos

La mancuerna de las industrias del alcohol y del bienestar —ésta última valorada en cuatro billones de dólares— planea inundar el mercado con opciones libres de alcohol: desde infusiones con CBD, hongos o cactus, hasta todo tipo de hierbas. Diageo, por ejemplo, ha invertido en Seedlip, el primer destilado sin alcohol que salió al mercado y se ha propagado desde Reino Unido hasta Australia, Suecia, Países Bajos, Francia, Italia, Grecia, España y Portugal. Incluso Coca-Cola está explorando los horizontes no etílicos con Bar Nøne, su línea de bebidas sin alcohol inspirada en cocteles endulzados con mezclas de jugos naturales y azúcar de caña. 

Bar Nøne

En un bar, ofrecer un trago especial a quien no bebe alcohol es hospitalario pero también es buen negocio

Según Google Trends, la búsqueda en línea de la palabra “mocktail” aumentó un 42% en 2018 mientras que la frase “sin alcohol” aumentó un 81% en las búsquedas globales. Aclaremos que la sobriedad no tendría por qué comprometer el gusto por un destilado, fermentado o por un coctel bien hecho. Un informe de 2019 de IWSR (International Wines and Spirits Record) sobre bebidas con bajo grado de alcohol y sin alcohol indicó que en la actualidad este sector es deficiente: en Reino Unido, por ejemplo, las marcas con bajos grados y sin alcohol representan sólo el 1.3% del total de bebidas del mercado del alcohol mientras que en Estados Unidos el número es aun menor, con un 0.5%. 

“Siempre ha existido el coctel sin alcohol y en esta oferta han estado —únicamente— la limonada y la naranjada, mismas que dejaban el 90% de rentabilidad”, explica Juan Manuel Rodríguez, Business Intelligence Rockstar de Mero Mole. “Un coctel normal representa un 23% de costo mientras que un mocktail tiene un 15% de costo. Como modelo de negocio para bares y restaurantes, una carta bien elaborada de mocktails podría traer mayores ganancias”.

En el último año —después de casi 20 años como bartender— Baja California se ha convertido en la sede de Danielle Tatarin para continuar el desarrollo de Las Animas Botica, su marca de destilados botánicos. México le ha ofrecido a Tatarin acceso a tierras fértiles para cultivar y destilar hierbas orgánicas que le permiten diversificar texturas y sabores. “Después de estar en la industria por tantos años y encontrar el equilibro para superar los hábitos destructivos de beber de más, me di cuenta de que hacían falta opciones de tragos sin alcohol que se alejaran de los jugos y mezclas llenas de azúcar que a mi parecer son insípidos y aburridos”, expresa Danielle. “En mi primera destilación en 2014 quedé impresionada por la complejidad que conlleva mezclar destilados de hierbas y flores sin alcohol. El resultado de mis exploraciones provocó que me sumergiera cada vez más en crear destilados sin alcohol y experimentar con sabores mientras creaba mezclas complejas que la gente pudiera apreciar como sus opciones para sustituir el alcohol.”

Calidad mejor que cantidad: los consumidores buscan que sus tragos además de placenteros sean benéficos y si esto involucra CBD, pues bienvenido sea 

Cannabis Mocktail

El cannabis legal es una potencial alternativa para la industria del alcohol. De hecho, las bebidas infusionadas con compuestos derivados de la marihuana podrían aumentar hasta convertirse en un mercado de más de seiscientos millones de dólares en Estados Unidos, rebasando el crecimiento de los productos cannábicos comestibles. Digamos que para 2022 capturará el 20% del mercado. Constellation Brands, por ejemplo, ya ha invertido cuatro mil millones de dólares en el gigante productor de cannabis Canopy Growth.

Basta con utilizar un proceso adecuado que destile las flores de cannabis enteras en un líquido transparente y ¡voila! El resultado puede utilizarse como ingrediente activo en una amplia variedad de bebidas y elixires. Si eres escéptico, puedes leer el libro Cannabis Cocktails, Mocktails & Tonics de Warren Bobrow con 75 recetas de cocteles y tragos cannábicos. Hay mucho material de dónde escoger. 

Las personas eligen beber mejores tragos a medida que adoptan actitudes más conscientes ante la comida y la bebida. En este momento de la industria hay un mayor enfoque en la salud mental y física que está abriendo las puertas a una noción de la coctelería que —aunque no es del todo saludable— no incita la ansiedad, la depresión ni la adicción. 

La industria de alimentos y bebidas deberá mantenerse al día con este cambio cultural e innovar a través de productos, no sólo con opciones sin alcohol —tendrá que ir más allá de eso— sino también con opciones alineadas con las tendencias de salud, bienestar y sostenibilidad.

*Nuestro mero mole es la industria de Food & Beverage (F&B).

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